El impacto de la DANA en el regadío

Un golpe devastador: el impacto de la DANA en el regadío

La Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que azotó la península ibérica en octubre de 2024 ha dejado un impacto en el regadío español sin precedentes. Este fenómeno climático extremo ha ocasionado pérdidas económicas millonarias y daños significativos en las infraestructuras agrarias, especialmente en los sistemas de riego. Agricultores, ganaderos y comunidades de regantes enfrentan ahora el reto de recuperarse de las secuelas de esta catástrofe, que ha puesto de manifiesto tanto la vulnerabilidad del sector como la urgente necesidad de adoptar medidas preventivas y correctivas.

Un golpe devastador: el impacto de la DANA en el regadío y las cosechas

Los efectos de esta DANA han sido particularmente severos en zonas como la Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Almería, donde las intensas lluvias y crecidas arrasaron campos de cultivo, sistemas de riego, acequias y maquinaria agrícola. Según datos de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), las pérdidas económicas en infraestructuras de regadío ascienden a 250 millones de euros, afectando a unas 70.000 hectáreas.

Las cosechas también se han visto gravemente perjudicadas. Los cultivos de cítricos, caquis, viñedos y hortalizas han sido los más afectados, con pérdidas totales en muchas parcelas. Además, la destrucción de arbolado en cultivos leñosos implica una recuperación a largo plazo que puede tardar entre cinco y diez años en alcanzar niveles de producción normales.

En comunidades de regantes como Júcar-Turia, Acequia Real del Júcar y Las Cuevas de Utiel, los daños superan los 40 millones de euros, incluyendo pérdidas en sistemas eléctricos, cabezales de riego, balsas y canales. La situación es crítica, con un impacto que, según Fenacore, ha llegado al 80 % del valor de las infraestructuras en algunas zonas.

 

Daños DANA en el regadío

 

El reto de los seguros agrarios: mejorar la cobertura

Una de las principales lecciones que deja este episodio es la necesidad de mejorar la cobertura de seguros en el sector. Según un informe de Fenacore, solo el 10 % de las comunidades de regantes tienen aseguradas sus balsas y conducciones frente a daños propios, lo que evidencia una preocupante vulnerabilidad. La falta de inversión en seguros se debe, en parte, a la complejidad de facilitar la información requerida y al coste adicional que supone.

Agroseguro ha informado que los riesgos asociados a la DANA están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS). Hasta la fecha, se han recibido 215.000 solicitudes de indemnización, y se han movilizado más de 1.000 peritos para evaluar los daños. Sin embargo, el proceso de recuperación sigue siendo un desafío, especialmente para las comunidades de regantes más afectadas, como las de Valencia y Murcia.

Desde unregadíomásseguro recuerdan que el CCS ha flexibilizado los plazos de comunicación de los 7 días, por la evidente restricción de acceso a las instalaciones en los primeros días; y ha eliminado franquicias para pymes y autónomos con ingresos menores a 6 millones de euros, lo que debería acelerar el proceso de compensación.

“En unregadíomásseguro hemos asignado un equipo específico para la atención de las más de 35 comunidades de regantes clientes, afectadas gravemente por la DANA en Valencia. Hemos recordado el protocolo a seguir en estos casos y, una vez abiertos y en gestión con el CCS todos los expedientes, aconsejamos que, entre tanto se peritan los daños, guarden los vestigios y hagan fotografías de los daños. Del mismo modo, los que puedan ir reparando, que aporten presupuestos y facturas”, comentan desde la compañía aseguradora.

“Estamos al lado de los clientes, en constante comunicación telefónica y, la próxima semana una nutrida representación del equipo se va a trasladar a la zona afectada para acompañar a nuestros clientes en la valoración, asesoramiento y seguimiento de las actuaciones”, añaden.

 

El impacto de la DANA en el regadío

 

Respuesta gubernamental: medidas para la recuperación

Ante el alcance de la catástrofe, el Gobierno ha implementado un paquete integral de medidas destinado a mitigar el impacto y garantizar la viabilidad del sector agroalimentario:

  1. Ayudas directas para agricultores y ganaderos
    El Ejecutivo ha destinado 200 millones de euros para compensar las pérdidas económicas a aquellos productores cuya actividad se haya reducido en más de un 40 %. Agroseguro y el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) lideran la gestión de estas ayudas, que son complementarias a las incluidas en el Real Decreto-Ley 6/2024.
  2. Rehabilitación de infraestructuras agrarias
    Un presupuesto de 180 millones de euros permitirá restaurar las explotaciones dañadas. De esta cantidad, 170 millones se destinarán a reparar sistemas de riego, balsas y bancales, mientras que 10 millones cubrirán la reposición de maquinaria. Tragsa, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), ya trabaja en la limpieza de caminos rurales, la reparación de infraestructuras eléctricas y la restauración de sistemas de riego.
  3. Línea de financiación especial
    El programa DANA/ICO-MAPA-SAECA, con un fondo de 60 millones de euros, proporciona créditos y avales para que los agricultores puedan retomar sus actividades productivas. Este acceso a financiación flexible es crucial para las explotaciones que enfrentan gastos inmediatos en reparaciones y reposición de equipos.
  4. Garantía de abastecimiento alimentario
    Para evitar el desabastecimiento en zonas afectadas, el Gobierno ha asignado 4,5 millones de euros a Mercasa. Esta empresa pública se encarga de garantizar el suministro alimentario, especialmente en áreas rurales donde la logística se ha visto comprometida.
  5. Simplificación en la gestión de ayudas
    Según el subsecretario de Agricultura, Ernesto Abati, las ayudas se tramitarán automáticamente, sin que los agricultores tengan que presentar solicitudes. Este enfoque busca acelerar la distribución de los fondos y aliviar la carga burocrática en un momento crítico.

 

subsecretario de Agricultura, Ernesto Abati

 

Lecciones aprendidas: inversión en infraestructuras hidráulicas

La DANA de 2024 pone de relieve la necesidad de invertir en obras de regulación hídrica para hacer frente a fenómenos climáticos extremos. Fenacore señala que apenas se han ejecutado el 29,2 % de las infraestructuras previstas en los últimos planes hidrológicos, lo que representa un déficit de 3.000 millones de euros.

Este déficit de inversión no solo agrava los efectos de eventos como la DANA, sino que también limita la capacidad del sector para adaptarse al cambio climático. Proyectar nuevas infraestructuras bajo un enfoque de coste-beneficio será esencial para garantizar la resiliencia del sistema agroalimentario.

 

El papel de las comunidades autónomas

A nivel regional, las administraciones trabajan para reparar las infraestructuras dañadas. En la Comunidad Valenciana, la Consejería de Agricultura ha destinado 20 millones de euros para la reparación de caminos rurales, permitiendo el acceso a las explotaciones.

El consejero Miguel Barrachina ha destacado la importancia de colaborar con la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunitat Valenciana (FECOREVA) para evaluar los daños y priorizar las reparaciones. En zonas como l’Horta Sud, la Ribera Alta y Baja, y la Plana Utiel-Requena, los trabajos de restauración podrían prolongarse durante semanas debido a la magnitud de los daños.

 

Una oportunidad para mejorar la seguridad y la planificación

La recuperación del sector agroalimentario tras la DANA de 2024 no solo depende de la restauración de infraestructuras, sino también de la capacidad para aprender de este episodio y mejorar la planificación a futuro.

La modernización de los sistemas de riego, el fomento de seguros agrarios y la inversión en obras hidráulicas deben ser prioridades para garantizar la sostenibilidad del sector. Además, iniciativas como la simplificación administrativa y el acceso a financiación flexible son pasos en la dirección correcta para apoyar a agricultores y ganaderos en momentos críticos.

Para más información sobre las ayudas disponibles y el proceso de recuperación, el Ministerio de Agricultura ha habilitado el teléfono gratuito 900 925 782 y un espacio informativo en su página web, bajo el epígrafe Info DANA.

El camino hacia la recuperación será complejo, pero con un enfoque coordinado entre Gobierno, comunidades autónomas y agricultores, el sector agroalimentario puede emerger más fuerte ante futuros desafíos climáticos.

 

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